El Perito Perito Pisológo y las Pericias Picológicas en las Denuncias Falsas de Abuso Sexual y Violencia Familiar

Lic. Delia Susana Pedrosa de Álvarez 

 Perito Psicóloga Forense - Lic. en Psicologia  - Lic. en Trabajo Social

          Contacto (054) (011) 49417404 7305

(Perito Psicóloga - Asesora en Temas Psicológicos Sociales).

¿Qué es una impugnación?

 

Ud. entró en una de las muchas páginas del sitio Web: EL PERITO PSICOLÓGO Y  LAS PERICIAS PSICOLÓGICAS EN LAS DENUNCIAS FALSAS DE ABUSO SEXUAL Y VIOLENCIA FAMILIAR.  Los principales links se encuentran al pie de nuestra página.

 

Introducción

Desde la sanción de la Ley del Psicólogo y de la creación de los Tribunales de Familia, los Dictámenes Periciales  e Informes Psicológicos empezaron a tener una gravitación cada vez mayor en los litigios judiciales. El papel del perito psicólogo aparece como decisivo para algunos Tribunales en ciertas causas penales, tales como los casos de delitos sexuales y Ley 24.270, ya sea en la etapa previa como dentro del mismo Juicio Oral

Esta nueva situación, sin duda beneficiosa para la Justicia, ha conllevado también muchas complicaciones para todas las partes involucradas, los peritos, los psicólogos de parte, los abogados y los litigantes.

Esta Orientación se dirige principalmente a los abogados, quienes son los que deberán ejercer la valoración judicial del dictamen experto sea éste de parte u oficial, pero también a todos aquellos involucrados en las diferentes instancias de estos dolorosos procesos, tan peculiares y ligados a las más profundas tragedias humanas en los que debemos intervenir los psicólogos.

En otras palabras, desde nuestro punto de vista no se tratan de “casos” ni tan solo de “informes”, sino de verdaderas historias de seres humanos en las que muchas veces una pericia termina teniendo una gravitación decisiva en sus vidas, por ejemplo puede influir para determinar que un padre pueda volver o no a reunirse con su familia, con sus hijos. A partir de esto, se destaca la importancia de que todos - abogados, clientes y aún los propios psicólogos - estén informados de algunos aspectos relacionados con las pericias psicológicas y que merecen una sana crítica.

Los padres alejados de sus hijos deben estar informados sobre aspectos relacionados con las deficiencias y fallas de los informes periciales de oficio y de parte, porque pueden y deben Impugnarlos, es decir poner en evidencia las fallas de los informes para solicitar nuevas pericias o para aportar elementos de defensa.

Estas páginas pueden ser de interés para aquellos que atraviesan largos y a veces tortuosos procedimientos litigiosos simplemente porque no sabían que un informe cuando arroja resultados alejados de la verdad puede ser criticado técnicamente.

Nos interesa principalmente alertar a los que aún están a tiempo de impugnar los informes con falencias para que puedan evitar sus complejas y a veces insalvables consecuencias.

Es también nuestro propósito que sirva de advertencia para mis colegas psicólogos, porque nosotros incurrimos casi rutinariamente  en algunas de las fallas que aquí se señala, muchas veces cometiendo verdaderos errores de razonamiento que producirán trágicas consecuencias para la vida de otros, generalmente niños. El error de razonamiento, técnico o teórico, no es solo  una pequeña equivocación, porque sus enormes consecuencias pueden destrozar una familia.

Especialmente, se señalarán algunas limitaciones de los marcos teóricos hegemónicos en el campo de la VIOLENCIA FAMILIAR que carecen de fundamento científico, señalando las consecuencias del marco teórico en cuanto a los requerimientos de imparcialidad y objetividad legal. Se cuestionarán otros modelos como el Modelo de Credibilidad, Modelo de Validación, etc. que operan frecuentes en los informes de diversas Instituciones y Organismos. Todo esto nos lleva a la delimitación entre la Psicología Forense de la Psicología Clínica, veremos también como estos operadores se vinculan con la Lógica.

En todos los casos, se propenderá a ser concreto, pragmático, dando herramientas útiles al abogado para que pueda valorar críticamente la prueba psicológica y la integre en su estrategia de defensa pudiendo enriquecer su punto de vista.

II. La pericia psicológica: Definición y dos posturas encontradas

  Un Juez es una persona que además de tener un profundo conocimiento técnico del Derecho, tiene una amplia formación en todos los ámbitos de la vida y de la Cultura. Especialmente nunca más que hoy, los magistrados están informados y participan de Congresos, Seminarios vinculados especialmente al ámbito de la Violencia Familiar y a todos los aspectos relacionados con la Psicología Social.

Esta formación de los juristas los prepara para ejercer una mejor capacidad reflexiva, tal como es el caso del eximio jurisconsulto Dr. Eduardo Cárdenas, quien en una lectura crítica de los postulados clásicos sobre Violencia Familiar  y luego de años de experiencia los puso a “prueba” en el “laboratorio” de los estrados judiciales. Integró su experiencia con las más adelantadas opiniones de las entidades Internacionales: mostró que el marco teórico que se está utilizando en nuestro país en el análisis de los casos de posible abuso sexual infantil y violencia familiar estaba sesgado y adolecía de serias fallas técnicas, a las que luego nos referiremos.

Esta capacitación de los magistrados es creciente, pero nuestro Código de Procedimiento nos dice que cuando es necesario un conocimiento psicológico “para la apreciación de hechos controvertidos” puede ser necesario un dictamen que “contendrá la explicación detallada de las operaciones técnicas realizadas y de los principios científicos en que se funde”

La eficacia probatoria del dictamen será estimada “por el juez teniendo en cuenta los principios científicos técnicos en que se funda el dictamen, la concordancia de su ampliación con las reglas de la sana crítica, las observaciones formuladas por los consultores técnicos o lo letrados conformes a los arts.473 y 474 y los demás elementos de convicción que la causa ofrece “(art. 477)

Una pericia es entonces, en esencia, un pedido de carácter científico que el Juez hace a un psicólogo para que valore científicamente un hecho en controversia entre las partes. El psicólogo por lo tanto aporta una valoración científica no un mero parecer o una opinión subjetiva. Esto implica que es necesario primero ponderar si el psicólogo tiene conocimientos científicos útiles y provechosos en relación al hecho controvertido, porque de lo contrario en lugar de ilustrar al Magistrado, lo llevará  por  senderos más oscuros.

El otro punto interesante es que el Dictamen debe ajustarse a la lógica, al sentido común. Como veremos a lo largo de nuestra página, muchas veces los Informes Psicológicos se alejan de la lógica e incurren en falacias de “no causa por causa”, de “afirmación del consecuente” y otras. Frecuentemente, no existen fundamentos para las conclusiones del perito o del psicólogo, que sin embargo las sostiene por simple petición de principios.

Por otra parte, el Dictamen Pericial es un acto procesal que culmina con una imprescindible deliberación secreta. En el caso de muchos peritos de parte novicios, la reunión deliberativa se pervierte reduciéndose al simple acto de prestar consentimiento o no con su firma al informe elaborado por el perito oficial.

La deliberación implica el debate de todo el material de test y su análisis en forma individual por parte de cada perito en la cantidad de reuniones deliberativas que sean necesarias. Cuando esto no sucede, el perito de parte debe denunciar la anomalía pidiendo la inmediata presencia del Juez en el recinto pericial o planteando la nulidad de la pericia. Muchas veces, cuestiones legales se deciden en base a pericias que son nulas de hecho por carecer de debate.   

La doctrina está dividida entre aquellos que opinan que la pericia psicológica  es en sí misma una prueba y otros que consideran que el perito es un mero auxiliar del Juez. Nosotros coincidimos con la ASOCIACION AMERICANA DE PSICOLOGOS y la ASOCIACION DE PSICOLOGÍA FORENSE DE USA, inclinándonos por la segunda alternativa y nuestra postura se fundamentará a lo largo de estas páginas.

Creemos que debido a las limitaciones de la Psicología dadas por su propio objeto de estudio, difícilmente pueda dilucidar “hechos” controvertidos ya que a todas luces los “hechos” y lo “fáctico” son lo más extraño a los dominios de la Psicología. 

El peritaje se desliza indebidamente al terreno de la prueba cuando el perito se arroga el derecho de verificar si un relato de abuso o de malos tratos es creíble, es decir si existió abuso o violencia. En este caso parecería que el psicólogo tiene conocimientos específicos que le permitirían comprobar hechos para después informar al Juez  si ocurrieron o no.  Se trataría aquí de afirmar engañosamente que el psicólogo puede verificar hechos.

Lamentablemente, la Psicología es muy limitada especialmente a la hora de poder verificar hechos y en particular en poder determinar si son ciertos o no. La Psicología Forense Experimental nos da muestra día a día de esto mismo, que ya fue vislumbrado por Freud en los albores del siglo XX.

La Psicología no determina hechos físicos, ni acontecimientos, apenas puede, con ciertas limitaciones determinar el estado psicológico de las personas o su realidad psíquica. El psicólogo diagnostica síntomas, signos, síndromes no delitos como el abuso sexual o la sinceridad o la mendacidad. Justamente en el campo donde los psicólogos tenemos mas limitaciones es donde más somos llamados a intervenir: los delitos sexuales y la credibilidad de los testimonios.

Cuando las partes acuden a los peritos para adquirir certeza sobre el hecho que se investiga deben saber que el  mejor de los estudios periciales, se configura como una evaluación objetiva de todos los elementos involucrados en el caso con relación a la memoria, el testimonio, etc. El Juez a través del mismo podrá valorar y apreciar técnicamente unos hechos que ya han sido aportados al proceso por otros medios probatorios (testimonios de terceros, testimonio en Cámara Gessell, Dictamen Médico.) 

Entonces, encontramos dos posturas encontradas. Una sostiene que el Dictamen es una prueba en cuanto verifica, “valida” un hecho, por ejemplo un delito sexual. La otra sostiene que un psicólogo simplemente hace diagnósticos sin determinar hechos, su materia de análisis es muy diferente.

Lo último es especialmente notorio en el caso del abuso sexual infantil donde no hay un “Síndrome de abuso sexual “ ni “Indicadores de abuso sexual” a los que identificar en forma confiable, entonces nos preguntamos: ¿Cuál es el rol  específico del psicólogo para la “verificación” del hecho?. Ninguno.

Estas ambigüedades propias de la Psicología no son simplemente cuestiones teóricas sino que resultan centrales para entender las limitaciones propias de la materia en el campo pericial y el abogado penal las encuentra cotidianamente en casos que se sustentan únicamente en base a un dictamen pericial o a un informe de parte. El profesional que impugna, entonces, debe conocer todas las limitaciones y fallas de las diferentes teorías que se utilizaron en el informe y estar actualizado en bibliografía que en nuestro país se descuida de editar.

En la posición contraria están los autores citados por  Víctor de Santo (Víctor de Santo La prueba Pericial Editorial Universidad. Buenos Aires, 1997, pág. 31) ellos plantean que el peritaje tiene cada vez mayor preponderancia, aunque no se refieren expresamente a las pericias psicológicas,  Florian  opina que el juez debe abstenerse de incursionar en el ámbito correspondiente a los peritos,  en la misma dirección opinan Malatresta, Sentís y Melendo “planteándose el problema de definir hasta donde llegan la obligación y el derecho del magistrado de poseer y de ejercitar su criterio. Carnelutti opina: “así como el juez no puede verlo todo, con igual y aún mayor razón no puede saberlo todo”.

Desde nuestro criterio es enorme e importantísima  la contribución académica y bibliográfica propia de los magistrados en relación a temas como por ejemplo abuso sexual y violencia familiar en los que muchos poseen notables conocimientos técnicos en la materia.

Desde otra óptica Silva Melero señala que “...no parece que la cultura técnica del juez le exima de recurrir al perito por la presunción basada en el libre convencimiento… un convencimiento exclusivamente individual, puede aparecer enfrentado con la justicia” (Citados por De Santos, EL proceso civil t III pág.3)

Palacio opina de la misma forma: “Palacio expresa que, aún cuando el juez posea conocimientos técnicos en la materia de que se trate, necesariamente debe ser auxiliada por peritos, ya que sólo de esta manera cuentan las partes con la posibilidad de controlar, con objetividad, cómo se ha formado la convicción judicial (Palacio, Derecho procesal civil, t I pág. 674 y siguientes)….”

Por su parte Witthaus sostiene que “cuando mas técnicas sea la cuestión sometida a decisión judicial, mayor importancia adquiere la pericia. De la amplitud del conocimiento científico de las ciencias, actividades técnicas y especializadas ajenas al conocimiento jurídico que se puede pretender de quienes suministran justicia, se desprende la gran importancia actual de esta prueba, la que sin duda se acrecentará en el futuro” (Witthaus, Prueba pericial pág. 19).

Nosotros pensamos que en el caso de la Psicología, los jueces pueden ejercitar sus conocimientos y aprovechar la información que le proveen los peritos para valorar con mayor amplitud los dictámenes.

Especialmente el magistrado tiene que ser ilustrado con bibliografía acorde sobre la metodología y procedimientos mediante los cuales los psicólogos llegan a inferir sus opiniones para que él pueda ponderar correctamente el hecho técnico. No se trata aquí que el Juez opine sobre una radiografía o un estudio quirúrgico, la mayoría de las veces, cuando las cuestiones psicológicas se despojan de sus aparentes complejidades se muestran como son: simples cuestiones de sentido común y de la más estricta lógica. 

III.  La sana crítica y la lógica

 Los abogados sin duda entenderán el significado implícito en el término sana crítica, pero normalmente  los lectores legos suelen desconocer su significado. Por esto trataremos de aclarar como opera la sana crítica en el campo pericial, para luego aplicarla específicamente a los informes y dictámenes psicológicos.

La sana crítica es mostrar las falencias técnicas del dictamen.

Pasaremos a un tema necesario para ejercer la sana crítica y que todos utilizamos en alguna medida, pero que resulta arduo para muchos de nosotros: La lógica y sus métodos.

El diccionario define la lógica como "la ciencia del razonamiento, del examen, del pensamiento y la inferencia". La lógica permite analizar una afirmación o un razonamiento y determinar si es correcto o no.

Un razonamiento es una serie de afirmaciones conectadas para establecer una proposición definida: La conclusión.

Una proposición es una afirmación que puede ser verdadera o falsa, y son las hipótesis en las cuales están construidas las afirmaciones o premisas. Una vez que se acuerden las premisas, el razonamiento procede a un proceso "paso a paso" llamado inferencia.

Finalmente se llegará a una proposición que es la conclusión de un razonamiento.

Resumiendo y definiendo el marco de aplicación, podemos decir que la tarea profesional del psicólogo forense comienza con una serie de premisas obrantes en una causa judicial y consideradas verdaderas por la autoridad competente, a las que por medio de un razonamiento válido  (aplicación de técnicas psicométricas judicialmente aprobadas y correctamente aplicadas), finalmente arriba a las conclusiones que le fueron previamente solicitadas. 

Nuestra jurisprudencia entiende que los dictámenes psicológicos son de libre apreciación para jueces y tribunales, este es un criterio cercano al que postulamos nosotros y contrario al de los mencionados autores: Witthaus, Melero Carnelutti y Florián.

Esto implica que el abogado con la ayuda del perito de parte,  debe estar en condiciones de ilustrar al Magistrado con bibliografía que muestre la falta de fundamentación científica de una conclusión, por ejemplo: por falta de actualización; deficiencias técnicas o por otras deficiencias que señalaremos en la última parte.

Los peritos no  tienen la función decisoria, no comunican al juez su decisión sobre la cuestión de fondo del proceso, la materia sobre la cual versa el juicio, sino que ejercen una función casi didáctica, le dan información.

Debido al continuo avance e investigación se produce más información que la que es posible asimilar, lo que impide que el Magistrado pueda recibirla en forma actualizada, procesada según su tema y resumida sino es a través de sus peritos. Es interesante aquí la opinión de los peritos de parte por cuanto pueden y deben aportar información divergente, puntos de vista igualmente científicos y válidos sobre el tema o hecho controvertido pero construidos desde otras teorías o marcos teóricos.

Pueden dejar en evidencia las deficiencias y limitaciones que tiene las distintas teorías.  Tomando esa información, basándose  en la lógica y en los diversos elementos que surgieran en la investigación, el Juez tal vez llegue a conclusiones distintas que las de los peritos, fundándose en el mérito que le merezca la teoría en cuestión.

No es necesario que el perito haya arribado a una “conclusión ilógica, absurda o contradictoria en sí misma”[1], simplemente el Juez puede desestimar el Dictamen a la luz de que se contradice con otras pruebas de la causa o porque la teoría es obsoleta o intelectualmente deficiente. Cada día los magistrados están en mejores condiciones para opinar y de ejercer una lectura crítica de los informes y de las teorías psicológicas, como lo muestra la permanente integración interdisciplinaria de los profesionales del Derecho y en especial de los Jueces en Congresos y Cátedras en temáticas dedicadas a la Violencia Familiar y a los temas de Psicología Forense. En esos espacios nos ilustran a los psicólogos sobre aspectos de nuestra práctica y de implícita relación con nuestra pericia.

 

Teniendo en cuenta las técnicas y teorías usadas en la pericia podemos destacar los siguientes los principios de lógica aplicados al informe pericial psicológico:

 

                                       PRINCIPIOS DE LOGICA BIVALENTE

IDENTIDAD

             NO CONTRADICCION FORMAL

      TERCERO

      EXCLUIDO

 

 Los principios de Lógica Bivalente son tres:

a)         Principio de identidad: Se reduce a no usar conceptos o expresiones ambiguas ni proposiciones anfibológicas ni menos aún intentar pasar las ideas distintas por idénticas o viceversa.

Desde el punto de vista lógico, Este principio, que se expresa con la fórmula A es A, significa que un concepto o una idea es igual a ella misma y no cambia según el momento en que se piensa. Su adecuada comprensión es muy útil para el empleo correcto de conceptos y juicios así como para hacer inferencias correctas.

Es inadmisiblemente cambiar una idea por otra, al hacerlo, se incurre en la “suplantación de concepto o suplantación de tesis” (Florencio Mixán Máss Lógica Enunciativa y Jurídica Tercera Edición Ediciones BLG Perú, pág.14.)

En los informes psicológicos el equívoco surge cuando algunos conceptos como por ejemplo el de disociación, tienen diferentes acepciones de acuerdo a las distintas teorías, por ello los peritos que intervienen pueden estar refiriéndose a cuestiones muy distintas y que gravitan en forma muy diferente en la causa. En tales casos es necesario determinar lo mejor posible la acepción con la que se está empleando la palabra que se utiliza en el informe para evitar la ambigüedad, anfibologías o vaguedades.

La aplicación cotidiana de este principio lógico en los informes psicológicos conlleva el especial e ineludible cuidado para usar las palabras con significación unívoca, especialmente aquellas que son proclives a generar derivaciones específicas como ser el caso de: “disociación”, “conflicto con la sexualidad”, “perturbación psicosexual”, “afectación psicosexual”, y otras.

Estos términos tienen diferentes acepciones de acuerdo a distintas teorías, para el lego son oscuros y que frecuentemente no son explicados en el informe pericial, pese a que algunos de ellos no son términos técnicos.

El empleo de palabras vagas, no técnicas o en el caso de un tecnicismo utilizadas sin su aclaración, por ejemplo entre comas o seguida de dos puntos, son casos típicos de infracción del principio lógico de identidad porque puede dar lugar a múltiples significados. Todo esto no implica una simple cuestión teórica, sino que tienen profundas derivaciones en el litigio judicial, a veces no vislumbrada por los peritos noveles en la materia.

El principio de identidad significa la estabilidad de un significado, determinado por un contexto dado.

b)        Principio de no contradicción formal: Se infringe este principio lógico cuando se afirma en una parte del informe algo y se lo niega en otra porción. Pese a la incongruencia, este es un error lógico de relativa frecuencia. Al infringir este principio surge una contradicción lógica -formal.

Desde el punto de vista lógico este principio se enuncia de la siguiente manera: dos juicios contradictorios no pueden ser verdaderos al mismo tiempo y en una misma relación.

Florencio Mixán Máss hace una interesante y necesaria salvedad para la aplicación lógica del Principio de no contradicción formal y es el caso de la estricta aplicación del in dubio pro reo, ya que está permitido afirmar que el mismo procesado es probablemente culpable del mismo “hecho punible” material del proceso, pero, la vez, negar, en grado probable también, que él no es culpable del mismo hecho punible materia del mismo proceso. Aquí hay una afirmación y una negación simultáneamente contrapuestas que surge de pruebas  insuficientes. Esta conclusión es perfectamente adecuada desde la lógica jurídica. En cambio, cuando los psicólogos descuidan el Principio de no contradicción formal pueden incurrir en falacias por falso dilema.

c)         Principio del Tercero Excluido: Establece este principio que cuando tenemos dos juicios contradictorios tales como “Una persona es argentina o no lo es”, no se da una tercera posibilidad, no existe un tercer modo de ser, porque uno de estos juicios necesariamente debe ser verdadero, puesto que los dos no pueden ser falsos al mismo tiempo.

Entre dos hipótesis, teorías, juicios, etc. uno es verdadero o es falso, no siendo admisible un valor intermedio.

Este Principio se aplica en hechos controvertidos que se consultan a los peritos y se les pide que sean ellos quienes  determinen su ocurrencia.

Esto implica muchas veces, que el perito psicólogo sea ubicado en roles que son extraños a sus incumbencias. A nuestro entender, debería ser el propio perito quien con humildad, señale sus limitaciones, según dicta su conciencia y los distintos Códigos de Ética. Pero si así no fuera el caso, los letrados estarían en la obligación, por ejemplo de señalar que un perito psicólogo no está en condiciones, de determinar hechos como: la veracidad de los dichos de los testigos, la ocurrencia o no de delitos sexuales o en el caso de que la Autoridad  haya determinado la perpetración del delito sexual,  su frecuencia, o su autor,  etc.

Estos tres principios son la base de la lógica jurídica y de la lógica en general que debe sustentar todo informe pericial psicológico.

 

                                                   OTROS PRINCIPIOS LOGICOS

                  RAZON SUFICIENTE

                       COHERENCIA

 

Otros principios que intervienen en cualquier proceso lógico cuando organizamos un diagnóstico o precisamente tratamos de dar respuesta a los puntos periciales son el principio de la razón suficiente,  principio de coherencia, y otras.

Nos parece fundamental para todo informe pericial respetar:

a)    Razón Suficiente como criterio que rige la actividad del pensar, implica para el psicólogo forense el ineludible deber de dar razón, explicar, justificar, es decir, fundamentar rigurosamente el porqué algo es como es o no es como tal y no diferente o lo contrario tanto en los informes,  impugnaciones o dictámenes psicológicos

Este principio se armoniza perfectamente con nuestro Código de procedimiento que pide la fundamentación de las conclusiones. Ferrater Mora,[2] refiriéndose al principio de razón suficiente explica: “... Enuncia que nada es sin que haya una razón para que sea o sin que haya una razón que explique que sea. Es un principio que ha sido formulado varias veces en la historia de la filosofía. Sin embargo, es tradicional atribuir a Leibniz  la formulación madura de tal principio .Dicho filósofo lo ha presentado repetidas veces en sus obras, considerando siempre el principio de razón suficiente como un principio fundamental, señala que el principio de razón suficiente es- junto con el de contradicción- uno de los dos grande principios en que se fundan nuestro razonamientos. En virtud del mismo consideramos que ningún hecho pude ser verdadero o existente y ninguna enunciación  verdadera sin que haya una razón suficiente para que sea así y no de otro modo. …”

Es decir, para Leibniz, toda idea para ser verdadera debe tener suficiente fundamentación, pues es imposible fundamentar suficientemente una tesis (juicio) falso.

La discreción no es ociosa, muy frecuentemente, los informes infringen el principio de razón suficiente cuando no hay fundamentos para las conclusiones o éstas no se justifican.

b)   Principio de coherencia: Este principio lógico implica la necesidad de establecer una cohesión interna en el informe manteniendo una armonía entre los argumentos, fundamentos y conclusiones.

Se relaciona con la consistencia ya que si se respeta la coherencia interna no hay contradicción formal.

De la aplicación de estos principios lógicos articulados con la observación, del análisis de los datos que surgen en la pericia y de su conocimiento de la causa judicial,  el perito tratará de responder a los puntos de pericia. Utilizará un razonamiento riguroso, lógico que argumentará en su informe.

Esta producción del perito o del psicólogo de parte, será sometido a la sana crítica tanto del Juez como de las partes. Es importante para todos, abogados psicólogos, padres, letrados que estén interesados en el tema conocer aquellas inferencias incorrectas, que por desconocimiento, olvido, falta de información o apresuramiento realizamos los psicólogos. Los lógicos identifican y enumeran varios casos de razonamientos incorrectos, muchos de ellos son inferencias incorrectas que utilizamos casi rutinariamente los psicólogos por desconocimiento de sus trágicas consecuencias y de su carácter equivocado.

Cuando hacemos la sana crítica de un informe, tratamos de identificar las causas específicas de las inferencias incorrectas que se observan en el Dictamen. 

Lo expuesto no agota ni pretende abarcar completamente el campo de los principios lógicos sino explica los de aplicación mas frecuente para el caso de esta especialidad. Nuestro interés es proveer de herramientas, es decir de instrumentos prácticos y operativos. Esta página no pretende transcribir lo que dicen  los Tratados de Lógica, sino aprehender los conceptos útiles para el análisis crítico.

En tal sentido, brindamos una síntesis de las definiciones de cada una de estas falacias que luego veremos como operan en la práctica, en los informes concretos en capítulos posteriores.

Según los lógicos, existen muchísimos errores de razonamiento, nosotros identificamos dos grupos principales:

 

ERRORES DE

RAZONAMIENTO

INFERENCIAS INCORRECTAS non sequitur

FALACIAS

Inferencias imaginarias

No causa por causa

Petición de principios

Sustitución de tesis

Argumento por la ignorancia

Falsa generalización

Precipitación por obtener la conclusión

 

a)   Las inferencias incorrectas non sequitur: Aparecen frecuentemente en los informes psicológicos. Aquí el psicólogo no fundamenta la conclusión sino que usa la  conexión:”entonces”;  “se desprende”; “por lo tanto”; “de lo expuesto” y otras en forma ingenua pero deliberada.

b)   Las falacias: En un informe psicológico, una falacia es un defecto técnico que hace que un razonamiento no sea válido o confiable, por lo tanto no lo serán sus conclusiones. Las falacias más comúnmente observadas y a las que nos referiremos:

 

*  Inferencia imaginaria.

*  De no causa por causa o de falsa causa.

*  De petición de principio.

*  De sustitución de tesis.

*  Argumento por la ignorancia.

*  De falsa generalización.

*  Falacia de precipitación por obtener la conclusión

 

La inferencia imaginaria: Es quizás la más frecuente de todas y consiste en transcribir partes del expediente, impresiones y descripciones de la entrevista o su crónica, pero no hay conexión lógica ni muchas veces fundamentos de las conclusiones. Se ignora el proceso lógico y las inferencias mediante las cuales el perito sostiene el dictamen ni se sabe como llegó a esas conclusiones y no a otras.

 La sana crítica de estos informes es imposible, porque las conclusiones parecen bastarse a sí mismas, el perito obra como un Juez que no debe dar cuenta de la razón  de sus sentencias.

 

Falacia de no causa por causa (falsa causa): Son los casos en que se parte de premisas falsas, por lo tanto las conclusiones no son válidas.

En la práctica forense a veces se comete el error de atribuir caprichosamente en la conclusión, un suceso que en realidad no está comprobado, o que solamente tiene la calidad de hecho contingente, como causa de otro.

Surge especialmente en la elección mecanicista y sesgada sin haberla corroborado personalmente por parte del firmante.

Un ejemplo típico: Al regreso de una salida con el padre no conviviente aparecen supuestos síntomas en los niños, fijándose en la mera ocurrencia temporal de estos acontecimientos y considerarlos como concatenados causalmente se afirma que se deben al contacto con el progenitor.

Normalmente suelen ser acontecimientos totalmente independientes a tal punto que los supuestos síntomas aparecen fuera del tiempo del régimen de visita, es decir sin contacto con la supuesta causa del mismo. Podíamos atribuir los síntomas a múltiples causas: hechos ocurridos en contacto con el padre conviviente; el stress por la separación del otro progenitor; etc.

Esta relación es típica de la superstición pero ajena a la ciencia y a la reflexión.

Falacia de petición de principio: Aparece en los informes cuando el psicólogo simplemente parte de una afirmación discutible, sin fundamentarla y a renglón seguido infiere de ella otras afirmaciones o conclusiones  en las que fundamenta el informe sin haber demostrado que su tesis inicial era la correcta.

Falacia de Sustitución de la tesis: Se incurre en ella al violar el principio de identidad con respecto al tema del debate. Se suplanta total o parcialmente el tema, la tesis del debate que es objeto del punto de pericia. Algunas veces sucede por que no se comprende lo pedido (ante lo cual se pueden solicitar aclaraciones), otras porque el perito no desea dar una respuesta comprometida en la  causa.

Son los clásicos informes en los cuales el perito no contesta los puntos periciales o los aspectos decisivos y formaliza su análisis en relación a otros elegidos por él mismo. 

La Falacia de Argumento por la Ignorancia: El argumentum ad ignoratiam  se comete muy frecuentemente al afirmar en forma muy simplista que una determinada proposición es verdadera o es muy probable que lo sea,  sólo porque no se puede demostrar lo contrario. Por lo tanto, se sostiene sin más ni menos, que una proposición es verdadera porque se ignora que es falsa.

Por ejemplo una acusación de abuso sexual infantil es verdadera si el acusado no puede probar lo contrario, invirtiendo la carga de la prueba. Es el mismo nivel de análisis de los dogmas de fé: creer o no creer.

Falacia de falsa generalización: Ocurre cuando se forma una regla general examinando solo unos pocos casos específicos que no son representativos de todos los casos posibles.

Por ejemplo: El psicólogo afirma en sus informes que el niño al mostrar algunos síntomas revelaría indicadores de abuso sexual infantil o malos tratos. Aquí  se atribuye a toda la clase (niños abusados sexualmente o maltratados) la propiedad (síntomas) que se conoce de unos pocos integrantes de dicha clase (los pocos niños estudiados en las investigaciones).

Sobre el ejemplo citado existe además la cuestión no resuelta aún de que no hay síntomas específicos de abuso sexual o de malos tratos con valor predictivo. Los síntomas que aparecen pueden deberse a una amplia gama de motivos, no existe relación probada con una única causa.

Una generalización apresurada no tiene sustento alguno para concluir afirmando la veracidad plena de ella, en el mejor de los casos si la inducción es válida, la atribución sintomática será siempre de grado de probabilidad.

Falacia de precipitación por obtener la conclusión: En el proceso de demostración, de argumentación, no se agotan todas las etapas, todos los procesos de las fundamentación,  yuxtaponiéndose hechos discordantes, pero, sin embargo, se redacta la conclusión.

Por razones de espacio y para no abusar de la paciencia de los lectores, omitiremos mencionar algunas falacias aplicables a la confección de informes, impugnaciones y dictámenes psicológicos en el campo forense, como por ejemplo: falacias de simultáneo y sucesivo, de afirmación del antecedente, de falso dilema, etc.

 

IV. Conclusiones

El Código de Procedimiento pide a los peritos que se expidan sobre cuestiones científicas, pero además que realicen un análisis detallado de todas las operaciones efectuadas, que permita el propio examen de las partes y de los magistrados. Por otra parte, indica que el perito deberá fundamentar sus conclusiones. Todo informe destinado a la Autoridad Judicial debe ajustarse a estos cánones, aún los informes que frecuentemente presentan las partes para constancia de los tratamientos o son expedidos por Nosocomios, Instituciones, etc. en los que muy frecuentemente la conclusión irrumpe en un salto arbitrario.

 

Los requerimientos legales para el informe pericial o psicológico destinado a ser presentado en sede penal o civil, también deben seguir una argumentación propia, es decir, un proceso cognitivo especializado que se realiza mediante la articulación de inferencias clínicas diagnósticas concanetadas con los datos de la causa judicial, coherentes, exhaustivas, fundadas en la razón suficiente y con conocimiento idóneo sobre el caso objeto de la argumentación.

De esta manera, se obtendrán conclusiones secuenciales,  que dentro de las limitaciones de la Psicología y según el caso,  permitirán sostener una hipótesis diagnóstica en un grado probable.

Entonces la argumentación del informe descansa principalmente en el razonamiento, en el discernimiento y por eso es principalmente una operación mental. Es importante entonces, poder detectar los errores de razonamiento que se deslizan en el informe, base de la sana crítica.

Hay que resaltar que cuando el informe pericial o el informe psicológico cumplen el deber de consistencia, evitando contradicciones entre las inferencias que se concatenan y se orientan hacia una determinada conclusión, en donde el perito contesta los puntos periciales en forma exhaustiva, precisa y fundada en la razón suficiente, es decir mostrando por qué opina que las cosas son así y no de otra manera, la Psicología brinda una importante ayuda a la Justicia.

Además el juicio clínico debe tener consistencia técnica, es decir, no presentar errores teóricos groseros, aspecto que solamente otro psicólogo puede resaltar.                               

 

 


[1]

[2] citado por Forencio Mixán Mass Lógica enunciativa y jurídica tercera edición.ediciones BLG  21

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